Viendo el programa El encantador de perros de Cesar Millán no puedo dejar de preguntarme si sus técnicas de psicología animal podrían ser aplicadas también con los niños. Resulta raro este planteo después de haber estudiado los 5 años de la carrera de psicología, no? ;).
Analicemos algunas escenas... Todas recordamos o hemos escuchado anécdotas muy divertidas de esos momentos en los que dejamos solo o no le damos mucha atención a nuestra mascota. Llegamos a casa y nos encontramos con el cajón de la ropa revuelto y todos nuestros pares de medias mordidos, o resulta que descubrió los chocolates que trajimos de regalo de un viaje y vorazmente los hizo desaparecer, o en su excursión por la casa descubrió el tacho de basura y viene hacia nosotros con la tapa en la cabeza cual trofeo de guerra, o quizás simplemente encontremos todos sus juguetes esparcidos por la casa.
¿No se parecen mucho estas escenas con las que nos pueden suceder cuando dejamos a nuestro crió solo por un rato?
Les puedo contar algunas anécdotas personales. Cuando yo era una niña de alrededor de 2 añitos, mi mamá me dejo a cargo de mi padre, a quien le gusta leer el diario y dejarlo en el piso una vez finalizado. Yo gateaba por ahí y me parecieron muy interesantes esos papeles tirados por el piso. Cuando mi madre llegó, yo ya había reducido el diario a confeti y estaba camuflada para la guerra! Además, cuando me retaban y me mandaban al cuarto, yo solía tomar el jabón (o una goma a falta de algo mejor) y sacar escamas de colores con mis uñitas...para felicidad de mi madre! Y odiaba que me pusieran en el corralito así que solía tirar hacia afuera todos los juguetes que me dejaban para entretenerme.
¿Y que pasa cuando un perro no quiere algo o se cansó de caminar? Lo mismo que un niño pequeño que se tira al piso y lo vemos pasar arrastrado por su madre, o invadido por un capricho violento provocando que su mamá desee ser tragada por la tierra!
¿Y cuando tenemos dos perros que se pelean por nuestra atención? Igual que dos hijos gritando "mirame a mi mamá! mirame a mi mamá!"
Se me ocurren miles de ejemplos más! Y ni voy a mencionar el tema del control de esfínteres ;).
Cesar dice que el problema con los perros es que los tratamos como humanos y nos olvidamos de su naturaleza. Yo creo que, no es solamente eso, sino que nos sentimos tan culpables que no podemos ejercer disciplina, ni con nuestros perros ni con nuestros niños.
Es importante hacerse de tiempo y espacio para uno mismo, ejercitarse, compartir, jugar, comer, dormir; y lo mismo deberían hacer los niños. Sin olvidarnos que los limites son amor, cuidado y protección, para ellos y para nosotras.
Así que animate a ser una mujer firme y asertiva! Como dice Cesar "hombros levantados, cabeza en alto" ;).
Cassandra