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viernes, 21 de septiembre de 2012

¿Qué tendrán de especial los cambios de décadas?

Esa era la pregunta recurrente que me hacía cuando yo tenía 20. Por esos tiempos, una mujer de 40, en mi opinión, era una "cuarentona".
Hoy, la cuarentona soy yo.
Recién a los 32, entré en la crisis de los 30. Ahí comprendí que ya no era adolescente y que había perdido la frescura de la juventud.
Siempre me jacté de mi aspecto juvenil y mirarme al espejo diariamente me hizo perder la noción del paso del tiempo. Hasta que un buen día, alguien me dijo:
-Señora, ¿Tiene hora?
Me mató. Fue espantoso.
Volví a mi casa, me miré en aquel espejo mentiroso e inmediatamente salí corriendo a buscar fotos. Muchas fotos viejas. De la escuela secundaria, de mi casamiento o de algunas vacaciones. B-i-k-i-n-i. Usaba bikini. ¿Dónde me entrará ahora?
Recién después de ver aquellas imágenes prehistóricas pude comprender. Unos cuantos kilos de más, varias canas desparramadas en mi cabeza y unas incipientes patas de gallo me han transformado en SEÑORA.
Los hombres también podrían sentirse identificados, pues no son ajenos al paso del tiempo. Pero nosotras, en este caso, corremos con algunas ventajas por el solo hecho de ser mujeres:
No nos quedamos peladas y la grasa se nos acumula bien parejita a lo largo y ancho de nuestro cuerpo.
Sin embargo, contamos con otros signos de envejecimiento.
Por ejemplo: el vello de las piernas disminuye notoriamente. Supongo que será para permitirnos atender los recién adquiridos bigotes. Y ya nos resulta familiar el espejito de aumento que guardamos en la mesita de luz para depilarnos la barbilla. Y no porque tengamos "pelusitas" difíciles de divisar, sino porque cada vez vemos menos.
A estas alturas, ya han aparecido en nuestras piernas unas cuantas líneas rojas y otras tantas azules que semejan al Amazonas con todos sus afluentes y estamos en la edad justa para calcular las calorías que tiene una porción de torta y sacarnos el cargo de conciencia, pidiendo una gaseosa light para acompañarla.
En esta época, solemos hacernos planteos como:
-¿Qué hice yo con mi vida?
Y si aún no están convencidos de lo que estoy diciendo, piensen en los velatorios. De chicos, nos han preservado de tan desagradable experiencia. De jóvenes, no fuimos invitados a casi ninguno. Pero ahora, cada tanto, asistimos a la despedida de algún ser que se ha ido. Es la generación que nos precede, y les seguimos nosotros...
No hay caso. Me siento en el camino de vuelta. Desde una mirada optimista podría decir que tengo toda una vida por delante. No obstante, con mucha suerte, estoy en la mitad de mi vida.
Si pudiera demostrarlo gráficamente dibujaría un tobogán. Ya subí por la escalera y ahora debo arrojarme.
Si bien adquirí la madurez suficiente para manejarme con prudencia en la vida y acumulé experiencias que no cambiaría por nada del mundo, ese equipaje, indefectiblemente irá acompañado de una decadencia física. Quizás ni hoy ni mañana. Pero de ese camino de vuelta nadie se salva.
Debo decir que me quedan muchísimas cosas por hacer y tal vez ese sea el secreto: proyectar, hacer y disfrutar como si cada día fuera el primero de nuestras vidas. O el último...

lunes, 30 de abril de 2012

Mis hermanos

Mis hermanos son dos personajes..pero personajes de verdad. Ha sido difícil ser la hermana menor. No lo voy a negar. Ellos siempre han sido machistas, guardabosques y pesados en materia de novios...nunca nada les venía bien. Que era gordo, que era flaco, que chueco, que era punk o medio “moderno”…ahhhh…que me baje la remera, que saque a tomar agua a la minifalda…todo eso me dijeron cuando yo tenia unos dulces 15 añitos. En esa época para que mentir, mis papás tampoco estaban de acuerdo en el novio punk. Mi familia era una familia que se las bancaba todas porque eramos bastante modernos…ellos salían con la fea, la flaca, la gorda, la malhumorada, la loca histérica…pero como ellos eran hombres…Bueno, “cometían errores”, pero la nena…pecado mortal.

Tuvimos suerte, uno se casó con una Diva divina preciosa. Aun hoy en dia todos nos preguntamos como fue que la engancho…es uno de los 7 misterios de la biblia, pero todos damos gracias a Dios… Yo nunca habia creido en Dios, pero después de ese casamiento magnánimo... empecé a creer en…los Angelitos...María…ahhhhh eran todos grandes amigos de la familia. La Diva…diosa, vos angelical y humor exquisito, todos los días me pregunto como ese angel llego a nuestras vidas. Y lo agradezco. Ser generoso, querible, amable…Un ser abrazable.

El más grande...ah…bueno un caso…primero de metió con la chica loca, la chica loca que todas las familias no queremos…loca...pero...loooooooooca…chiflada, de psiquiátrico…en fin...pero seguimos el camino de su amor...que por suerte solo duró 8 años y no 20…que decir? Después…ahhh…me acuerdo como si fuera ayer…una linda chica (chica por el tamaño) 1,50 de pura aspiración…puuuuura aspiración…y era loooooooooooooca…pero…loooooooooooooca…Tanto que le quemó la ropa y lo acusó de violencia. Ah...pero mi hermano…un ser tan violento que Mandela parece terrorista…el weón pavo de bueno, pavo de dócil…Así que paso de esas acusaciones y  sentó cabeza, se juntó con la princesa Lehia y se quedo con dos niñitas prestadas, pero felices…

Yo? Ah...conocí a un pibe, que parecia buen pibe, que no le importo mi minifalda ni mi locura y se casó conmigo… acto seguido llegó a mi vida Juan Pablo…retoño hermoso que cada vez que lo miro veo a mi padre…si es un calco…pero después de verlo bien, es un calco de mis genes (aleluya!) tiene la cara mi padre, la blancura de mi madre…Las entradas de mis tíos…Y el humor…de quien sabe…un revuelto familiar exquisito de mi padre, mi madre, mis tíos y yo…Es de mi rama toda. Y lo agradezco. Porque me pone de buen humor todos los días.

Mis sobrinos…ah...que decir…dos hermosos y preciosos seres que como decían mis papás “son brillantes”…lo más loco es que además de ser lindos son inteligentes…Que alto ha quedado la vara! Lo que a mi más me importa es que son especiales…pero especiales de verdad…Tienen abrazos que aman, carcajadas que transportan y risas que me hacen acordar a mis papás…Manuela es un calco de mi padre, y Pedro, parece que no sacó mucho de los Tejada, pero pucha que nos quiere…

Yo soy feliz, tengo una gran familia, con el loco, el cuerdo, la diva y la hippie, el marido mas tranquilo pero amable…y estoy contenta. Parece que mis padres al final lo hicieron bien.  

Somos tres seres, que nacimos y crecimos de dos, pero que parece que nos hemos multiplicado… en una infinita familia maravillosa.

Mis hermano son dos rompebolas, pero los amo asi. Es difícil, pero ¿donde más encontrar dos ángeles?       

martes, 12 de julio de 2011

Desocupada y ahorrativa! (parte I) - Una historia verídica.

Desde que me quedé sin trabajo, he podido comprobar que en esta sociedad tan dada al capitalismo, es mejor tener lepra que no tener trabajo!

Por ejemplo, mi ejecutiva del Banco, nunca antes me había llamado, ahora somos casi amigas, día por medio me llama para decirme que tengo la cuenta sin fondos, que me rebotó el pago de la tarjeta de crédito y esas cosas…Lo mas curioso es que el sistema es tan perverso que yo tenia el típico “pack” de cuenta corriente, tarjeta de crédito y línea de crédito, y cuando me quedé sin trabajo, decidí que lo mas sano era no tener tarjeta de crédito, así que la rompí en 15 pedacitos y la tiré a la basura… Conclusión? Como no uso la tarjeta, me castigaron en el Banco y me subieron la cuota del mantenimiento al triple!!!!! Ahora opté por lo mas sano, y a fin de mes cierro la cuenta!!!!!! En tres meses junto la plata para un par de zapatos de Sarkani!!!! Cuando le comuniqué esto a mi ejecutiva me mandó un mail diciendo “para cerrar la cuenta debe pagar el descubierto, saludos cordiales” Ahí esta, me lo dijo, mi ex BFF (Best Friends Forever) ya no me quería, descubrió que soy pobre!

Otra cosa muy interesante de estar sin plata, es que uno revisa todas las cuentas que le llegan… ítem por ítem… Yo descubrí que anduve pagando una cantidad de cosas mal cobradas sistemáticamente y en cada cuenta… ni si quiera se de cuando. Eso si, para hacer el reclamo hay que ir a la Compañía, hacer una carta, hablar con la empleada que te mira con cara de “pobre boluda, no sabe que hace dos años que le cobramos lo mismo”… y claro, el mes que viene volver a empezar, porque a la Telefónica no le cuesta nada agregarte 8 canales Premium, pero si querés sacar dos… tardan 3 meses!

Lo mas raro que me ha pasado en estos reclamos, idas y venidas, es comprobar que tengo el don de la ubicuidad… Si… así como lo escuchan! El otro día, cuando llegó la cuenta del teléfono, me di cuenta que algún avivado me había puesto un servicio en mi cuenta por la módica suma de 60 dólares! ¿Como es esto? En Chile, no existe la llamada directa internacional, como en todos los países civilizados del mundo, no señor... acá hay que pagar un servicio extra por llamada, ese servicio de llama Carrier. Si tenés el Carrier 123, antes de marcar el 00 54…. Tenés que poner 123… y así sucesivamente. Y cada Carrier tiene las tarifas que se les antoja, por eso uno tiene que andar adivinando si el Carrier 123 es mas barato que el 188 y esas cosas. Obviamente en casa usamos la tarjeta de llamada larga distancia y solucionamos el tema, no quiero saber nada con el Sr. Carrier, no les voy apagar un solo mango! En fin...y volviendo a la ubicuidad…al hacer el reclamo, le dicen a mi marido que nosotros habíamos contratado el servicio… y mi marido le dice que no, la conversación fue algo así:
- Buenos días, señorita, quiero hacer un reclamo
- Buenos días, ¿cual es su reclamo?
- Me están cargando un servicio que no contratamos y ya pedimos el mes pasado que no lo carguen mas a la cuenta
- Pero eso es imposible, se carga a la cuenta cuando se contrata, es más, para comprobarlo, se graban las conversaciones y acá dice que Uds. lo contrataron en Noviembre.
- Y quien lo contrato?
- Solo lo puede contratar el titular de la línea, en este caso la Sra. María
- Pero eso es imposible, es falso
- Pero acá hay una grabación señor!
- Le digo que es imposible porque mi Sra. estuvo fuera del país, desde Septiembre hasta Febrero….
- Ah, ahora le sacamos el servicio.

Se puede ser tan chanta? Sí se puede….

A los 10 días del “ubicuo” suceso, me llegó la cuenta de la luz… otra vez lo mismo…25 dólares de “Corte y reposición del servicio” Partí rauda a la oficina de los Sres. de la luz, a explicarles que nunca me habían cortado la luz! Y por ende nunca me repusieron el servicio. La empleada, después de que le explique, me dice ¿está segura que no le cortaron el servicio? Levanté la vista, y le dije “yo vivo ahí”. ¡Pero que fastidio!
No se que cara habré puesto, pero me dijo que hiciera una carta y que con eso me lo descontaban de la cuenta… sigo en mi carrera por los Sarkany!

Otra cosa que descubrí, es que soy el terror de los vendedores, por ejemplo:
- Alo? Doña María?
- Si
- La estamos llamando de la empresa MoviStar por ser cliente preferencial, ya que Ud. ha sido beneficiada con un descuento en todas las llamadas larga dist…
- Señorita, estoy cesante
- Muchas gracias por su tiempo, Sra. María…
Tu…tu…tu…tu….

A veces no te dicen ni gracias y te cortan, igual se agradece el gesto, por lo menos no me hacen perder el tiempo.

Ahora los dejo, porque hoy me llegó la boleta del agua… asi que me voy a reclamar!

domingo, 10 de julio de 2011

Los triples de jamón y queso

Me encantó el post de mi amiga Jimena.. El post de las mariposas.. no solo lo encontré
notable, sino que pienso que es muy reconfortante… es como ella.. que nos deja ese
calorcito en el pecho.
Para las personas que no conocen a Jimena… ella es eso… esa persona que te deja
calma y meditabunda, aunque hayas llegado con convulsiones, diciendo que el mundo
es una mierda y que te querés suicidar…

Jime te da paz.. te hace pensar… Gracias Jime! Si no fuera por vos tendrías dos amigas
en un manicomio, una en rehabilitación y dos serian alcohólicas anónimas, pero no tan
anónimas.( una sería yo, seguro!)

Volviendo al post, el de las mariposas, me di cuenta de una cosa terrible hoy… todo el
mundo esta muriendo! Y no lo digo como gracia! Lo digo de verdad! Todo el mundo
muere! Este ultimo año mande mas tarjetas de condolencias que de cumpleaños!

Es terrible! Es horroroso!

Que implican estas cosas?????

a. nos quedamos sin papá y/o mamá
b. nos quedamos sin nadie que nos dé consejos
c. nos quedamos sin refugio si nos divorciamos!
d. nos quedamos sin ayuda financiera
e. tenemos que empezar a pelear por la herencia!
f. Nadie nos dice que “ ese pantalón” nos queda espantoso
g. Nadie nos dice “ y… yo te dije… era un chico complicado” ( pero tampoco me
dijiste que era un pelotudo!!)
h. Nadie nos apura para casarnos
i. Nadie nos apura para tener nietos
j. Nadie nos dice “ te lo dije”

Pero que implica también?
Que crecemos, que maduramos, que somos independientes, que tomamos nuestras
propias decisiones y un montón de pelotudeces que no queremos escuchar..

Yo no quiero crecer, no quiero madurar… no me interesa…. Me niego a ser esa persona
superada de serie barata de televisión… yo quiero

a. Tener papás
b. Quiero que me den consejos
c. No quiero que se divorcien
d. Quiero que me mantengan (ja)
e. No tengo hermanos, asi que la herencia no es problema
f. Tengo lindo culo, asi que todo me queda bien
g. Al pelotudo ya lo despaché
h. No me quiero casar
i. Algún día tendrás nietos
j. y… y si…no me lo dijiste

Al final… me gustaba ser hija, me gustaba preocuparme si ese día quería churros o
vigilantes, me gustaba preocuparme si salía de vacaciones 10 ó 15 días… me gustaban
las trivialidades del despertar despreocupado …

Mis papás ya no están, pero si tienen los suyos, aprovechen… no hay nada mas
reconfortante para el corazón que riquísimos churros y vigilantes… con un buen café a
las 2 de la tarde… para que después te den consejos y a las 7 de la tarde te pregunten…
Cuando voy a tener nietos?????

mmmmmmmmm…. No hay triples de jamón y queso?

viernes, 22 de abril de 2011

Culpable

Soy culpable. Totalmente culpable de una aventura adolescente. Y me encanta.
No es que le vaya a meter lo cuernos a mi marido ni nada por el estilo, pero…debo confesar que la idea de volver a la adolescencia, me encanta.

Me encanta el desenfreno, me encantan los problemas que no son problemas.
Me encantan los primeros besos y encuentro increibles los besos robados.
Creo que el roce de la mano “justo debajo de las costillas” era maravilloso,  y cuando respirabamos para ser mas flacas, era lo mas. El beso en la cocina, en el ascensor…los encuentros….mmmmm…la famosa escalera..!

En un mundo de besos que se dan de vez en cuando, cuando el tiempo lo permite, donde todo es estipulado porque el bebé llora, donde tenemos que ir  a trabajar…quiero ser adolescente por un rato…quiero volver a la no responsabilidad, a que alguien me diga “te quiero” en algun lugar de locos, en alguna calle sin salida, o a las 7 de la mañana frente al mar. En algun bar de mala muerte un poco borracha…Quizas en ese momento no lo supe…pero hoy se agradece.


La Runner


viernes, 15 de abril de 2011

Un cacho de cultura

Escribo esto, y en mi hipotálamo, tengo una vocecita que me dice “tenés que escribir la tesis, no comentarios del blog”. Pero siempre está el diablito que me perdona todo y me dice que está bien. Me encanta el diablito… nos hemos hecho muy compañeros el ultimo tiempo.

Tengo que contarles una anécdota, que es simple, pero me veo en la obligación de compartirla…

Hace rato que desde que me mude a Chile, siento que mis sentidos culturales se han dormido, han tomado un rumbo de inmovilidad que me alarma. Sacando la cuenta, desde que llegué a Santiago (hace casi 6 años), debo haber ido a ver 6 o 7 exposiciones, lo cual es alarmante si tomamos en cuenta que en Buenos Aires contabilizaba unas 25 por año.

¿Qué me pasa? ¡¡¡¿ Que me pasó de malo?!!!! Reveo...y muchas cosas han pasado, pero la que tengo que elegir si me dan un Múltiple Choice, es la de la mimetización. Si. Me mimeticé. Dicen las estadísticas que he ido leyendo por ahí -y que no han dejado de escandalizarme- que el 75 % de los chilenos no entiende lo que lee, y que el 85 % de los chilenos ha leído como máximo un libro en los últimos dos años (en mis estadísticas personales aun estaría leyendo Platero y yo!)

Bajo estas estadísticas, después de haber estudiado arqueología, he leído lo que leen aproximadamente 100 chilenos, sus nietos, bisnietos y tataranietos incluidos, en el transcurso de todas sus vidas. Sin contar,  todas las cosas que he comprendido, o que creo que he comprendido. Ergo, en mí se resume la cultura de librería de por lo menos, 250 personas. Gran hallazgo.

¿Que más? Siguiendo con las estadísticas, los chilenos son campeones en comprar entradas para recitales, desde Joan Manuel Serrat hasta Calle 13 -preferentemente estos últimos- y son considerados –por la Secretaria de Cultura- como “espectáculos culturales” según las estadísticas. Ahí si que me pierdo, porque la verdad… mejor leer a Corín Tellado que ver a Wisin y Yandel…  yo no aplico para esas estadísticas. Bueno, tampoco soy chilena, así que probablemente tampoco me cuenten…

Hace 10 días vino un amigo mío arqueólogo, mexicano él, súper mega híper culto, de esa gente que anda buscando el ultimo poeta neoclásico, y no por pose, sino, porque naturalmente es así (ahora que lo pienso, me muero de envidia!). Me llamó por teléfono y quedamos en encontrarnos en una esquina cualquiera de Santiago. Cuando se subió al auto, y le pregunté que quería hacer me dijo “Pues mira, tengo dos cosas que quiero hacer, y después, podemos hacer lo que tu quieras” yo incrédula, con carita de ángel, le dije “por supuesto, decíme”… y ahí, la bomba … el horror …”míra, primero quiero buscar en una librería estos autores latinoamericanos …( bla, bla, bla) y luego quiero ir al Museo de Bellas Artes, y después quedamos libres”.

Yo puse primera y en el primer semáforo no pude mas y le dije “en este país, el domingo esta todo cerrado, no hay librerías abiertas”, agarré el volante firme y miré al frente. Y le repetí mis estadísticas. “¿Qué chingados me dices?” , dijo él…”eso, que acá nadie lee”. Caras van y caras vienen, terminamos recorriendo cinco librerías de las cuales solo una estaba abierta y tenia dos títulos de los diez que él buscaba.. Igual una gran pesca. No era tiburón, pero teníamos algunas mojarritas. O no?!

Nos fuimos contentos al Museo…Museo de Bellas Artes… que mas que de Bellas Artes, parecía el Museo de Arte Contemporáneo. Siglo XVIII? XIX? Nada… cinco exposiciones incomprensibles, con cajones de madera con títulos como “Sinfonía del Terremoto” o “Las letras en M”…seguido de piezas hechas con tornillos, bulones y chapitas de gaseosa… nos mirábamos preguntándonos que había sido de los pintores chilenos, o por lo menos de algún latinoamericanos infiltrado…nada… un lienzo azul con manchas de lavandina y un televisor con imágenes de algún río, y cuyo titulo era  “Aguas azules en metamorfosis”. Un  cartel decía “María Urrutia, simbología”, hicimos el ultimo esfuerzo… y María Urrutia y la puta que te parió! Un reloj antiguo, cuyas piezas estaba separadas por un hilo de metal…. Que arte tan particular.

Basta. Nos fuimos a comer un pancho. Entre tanta cosa extraña, lo mejor era recurrir a lo conocido para recuperarse, y que mejor que el pancho…!

Después del consabido appetizer, nos tiramos boca arriba en un parque, a mirar las nubes, a escuchar lo que pasaba alrededor… en silencio… que bien se sentía después de ese bombardeo de pseudo arte incoherente… claro, ahí entendí… no es que yo me mimeticé… no hay nada que ver!

Me fui a casa tranquila, no es que soy una bruta, la culpa es de los otros… que tranquilidad !En la pasividad  de mi cama, repasé el día… y como diría un gran poeta argentino, llama Minguito Tinguitela…. A los chilenos les falta…Un cacho de cultura!

La Runner

sábado, 9 de abril de 2011

El lunes sonaba el teléfono

De un tiempo a esta parte, estoy intentando que mi casa en Chile, donde vivo con mi marido y mi hijo, se parezca a mi casa, donde crecí en Buenos Aires. No porque haya tenido una linda decoración (que la tenía, por cierto) o  porque haya sido muy espaciosa (que no lo era), sino porque necesito sentirme en un lugar seguro, calentito y mullidito. Donde pueda acurrucarme tranquila el domingo a la tarde.

De un tiempo a esta parte muchas cosas han cambiado en mi vida, hace un poco más de un año y medio, yo andaba por la vida despreocupada, viviendo lo que me tocaba cada día. Me levantaba a la mañana, me tomaba un litro de café para empezar el día, y salía a trabajar, como cualquier persona que gana un sueldo, para después -el día 2 de cada mes-  darse cuenta que tras pagar las cuentas, no le que quedó casi nada. Pero no importaba, porque era feliz. Un departamento chiquito, un auto chiquito, un perro chiquito, pero grandes expectativas, feliz cada fin de semana  esperando ver donde nos íbamos de viaje, o donde salíamos a comer. Vivía mi vida como algo dado, algo natural, un paso más en esta vida de adulta, que a veces apalea, pero otras veces recompensa.
Todos los lunes me llamaban mis viejos desde Buenos Aires, a las 9 de la noche, como un reloj. Y si no estaba el lunes me mandaban un mail preguntando que había pasado… como si uno viviera tan pendiente de todo! Cuanta rutina por Dios! Pero bueno, a los casi 70 de mis viejos, el lunes era el día, y yo estaba ahí, firme como rulo de estatua, para hablar con ellos y contarles casi siempre las mismas cosas, las buenas, las malas y las regulares. Que mi jefe, que el trabajo, que el perro, que los proyectos… cuantos proyectos! Cuantas cosas para delante! Toda una vida por vivir, miles de expectativas y de sonrisas que vendrían con proyectos futuros… la casa propia, el hijo propio, el auto mas grande...las vacaciones, el viaje que todavía no pude hacer… pero todo llegaría, a su debido momento. Porque aunque siempre fui muy desordenada y muy trotamundos, yo tenia un plan… un plan que no se iba a salir de su cauce... casarme, tener una linda fiesta, comprar la casa, tener hijos, invitar a mis viejos de vacaciones para que disfruten de sus nietos… todo… absolutamente todo en mi mente. Y lo estaba cumpliendo al pie de la letra.

En diciembre del 2008, empezamos a buscar una linda casa para comprar, con el que hasta ese momento era mi novio, y buscamos, y buscamos… y nos cansamos y nos fuimos de vacaciones. Ya era Enero.  Y siempre los lunes el llamado de los viejos, aunque estuviera en la playa, en los Himalayas o en Plutón. Si no había señal de celular, cuando ellos llamaban, se activaba el satélite… no se como hacían... magia tal vez...
En esas vacaciones, el lunes, el teléfono no sonó, me pareció raro, pero ellos también tienen derecho a los olvidos… y el teléfono sonó el jueves. Como un mal presagio, me decían que mi mamá “se sentía medio mal y que estaba internada en el hospital”… pero también dijeron “no es nada, parece que comió mucho durante las vacaciones” y yo me quedé tranquila-intranquila. 

Volvimos a Santiago y empezamos la rutina de nuevo, trabajo, seguir paseando al perro, seguir buscando casa… y llegó la noche, el vacío y la oscuridad. El teléfono empezó a sonar cualquier día. Sonaba los martes, los jueves, los sábados… y yo no quería atender… simplemente no quería que sonara… cada vez que escuchaba el “ring” se me paralizaba el corazón…viajé a Buenos Aires en ese tiempo muchas veces, fui y vine, yo que soy una amante de los aviones, comencé a detestarlos… hasta que un lunes, a las 10 de la mañana mi papá me llamó al trabajo. Me llamaba para avisarme que tenía que tomarme el maldito avión, para despedirme de mi mamá… porque estaba muriendo. Mi jefe en ese entonces, -una persona que considero hasta el día de hoy una excepción a la regla- me dijo “andate, y volvé cuando vos considere que tenes que volver”. Armé el bolso, me despedí de mi novio, de mi perro chiquitito, y me fui. Fue el peor vuelo de mi vida, el más solitario, el más desgarrador y el más angustiante. Ezeiza, que siempre me pareció la puerta  a la felicidad de mi casa, me parecía oscuro y feo, gris, y triste. Y ahí estaba mi papá, esperándome. Nos fuimos directo al hospital, no recuerdo mucho de ese viaje… mi papá trataba de animarme, y yo lo abrazaba... intentando contener las lagrimas que me brotaban solas… no se explicarlo, solo salían y salían, y no podía pensar. Al llegar al hospital, la habitación de mi madre estaba repleta de gente, de amigos, de parientes, estaba mi hermano, mi cuñada… no me acuerdo mucho, solo se que había mucha gente. Y ahí estaba, mi mamá, con la mirada fija en el techo, con una mascara de oxigeno…era una sombra de lo que había sido en su vida, pálida, perdida… sin fuerzas… lo que si recuerdo fue que me vió y se le iluminaron los ojos, no se de donde sacó fuerzas para incorporarse, se sacó la mascara y me dio un beso. El ultimo beso. Después, se puso la mascara de nuevo y a los cinco minutos, se durmió. Nunca más despertó. Me conformo con pensar que me estaba esperando para despedirse, para darme un ultimo beso de los tantos que me daba cada mañana y cada noche antes de dormir, aunque ya tenia mas de 20 años cumplidos. Nunca los rechacé, siempre los atesoré. No me despegué de su cama por tres días. Simplemente, me limité a tomar su mano y tenerla en mi cara, como cuando yo necesitaba consuelo y ella me consolaba en silencio al lado de mi cama. Sentada, dulce y comprensiva.

A las 5 de la mañana del 14 de Mayo, sonó el teléfono, mi mamá ya no estaba. Se había ido. Yo me limité a sentir, físicamente, como una parte de mi se iba con ella. Lloré días y meses. Ahora también lloro, pero sé que de alguna manera está conmigo. Siento cada día sus manos en mi cara, sus palabras aun me dan consejos, y de vez en cuando, cuando tengo suerte, siento su risa en el aire.

Curiosamente, cuando volví a Santiago, compramos la casa que queríamos. Siempre pienso que fue obra de ella, que siempre decía “nena, los ladrillos no se desvalorizan”. Por eso a mi casa, le puse un cartel en el frente que dice “Lo de Chona”. Entre las cosas que me dejó mi mamá encontré una bolsita con plata que decía “espero que te sirva para hacerte una linda cocina y lindos placares, te amo, mamá”. Ahora tengo una hermosa cocina, no hice placares, pero le hice un cuarto enorme a mi hijo, que sé que es una decisión que mi mamá hubiese aprobado. Curiosamente, ese año, brotaron muchas margaritas en mi jardín, que eran las flores preferidas de mi mamá.

Los meses pasaron, y yo descubrí que estaba embarazada el 1ro de Marzo de 2010, tres días después del terremoto que sacudió a todo Chile. Juan Pablo estaba ahí, aferrado a la vida, creciendo. En ese momento no sabíamos que era Juan Pablo, pero era alguien… algún milagro en camino. Un milagro que mi mamá no conocería, pero que cuidaría desde donde estuviera.

Los meses pasaron y la panza crecía y crecía, hasta que en Septiembre partí a Buenos Aires. No hay nada como un hijo rozagante y argentino, y así fue. El primero en conocerlo fue mi papá. No le vi la cara, porque yo todavía no llegaba a la habitación, pero me imagino su expresión. Sonrisa loca diciendo “es divino, es genial”, frase que repetiría todos los días incansablemente por dos meses. Aclaro que no es que mi marido no haya querido estar, pero no consiguió pasaje para Argentina y lo conoció apenas unas horas después.

Al salir del hospital, llegué a mi casa, le pasé al bebé a mi viejo, y como una simbiosis perfecta, lo acostó en su pecho y se durmieron 3 horas de siesta juntos. Fue un gran momento. De alegría. Lo curioso es que mi mamá no estaba, pero estaba… Juan Pablo, cuando yo lo ponía en mis rodillas, miraba por encima de mi hombro derecho y se reía, y se reía con ganas, a pesar de que tenía días. Siempre pensé que miraba a mi mamá. Y que juntos se divertían.

Mi padre me acompañó durante los dos primeros meses de Juan Pablo. Los dos aprendimos mucho. Él me enseñó como calmarlo, como hacerlo dormir, como le gustaba que lo hamacaran… se pasó las mismas horas que yo sin dormir, pero diciéndome “es divino, es un genio, mira que lindo que es”. Solo los abuelos pueden decir esas cosas a las 5 de la mañana.  Él lo acurrucó y se lo puso en el pecho diciendo “mirá, ahora se duerme, es que quiere venir conmigo”. Mi papá lo apodó Divinisimo Pirulete, apodo que hasta hoy repetimos todos. Quizás mi hijo me odie algún día, pero sabrá comprender.

A los dos meses de nacer Juan Pablo, mi papá se enfermó. Quizás fue mi mamá que después de casi 40 años juntos, lo extrañaba y reclamaba su presencia… no lo sé. No la culpo. Mi papá murió el 28 de Enero, de un día soleado. En Santiago hacia mucho calor,  yo estaba con Juan Pablo en la pileta cuando me llegó la noticia. Solo recuerdo dolor, y vacío y desesperación. Al contrario de lo que pasó con mi mamá, lloré a los gritos, me tomé 20 latas de cerveza y amanecí pensando que no podía ser cierto. El cuerpo adolorido, la mente lenta, y mi vida en cámara lenta. Y de vuelta al maldito avión.
La diferencia esta vez, fue que Juan Pablo se encargó de alegrarme el viaje. No sé como hizo pero con tres meses, se encargó de darme un repertorio de risas y de carcajadas que terminaron filmadas en el aeropuerto. Insólito.

Llegar a Buenos Aires fue una verdadera tortura. Esa ciudad que hasta ese momento albergaba los mejores y mas felices momentos de mi vida, hoy me veía, literalmente, huérfana. Huérfana de las dos personas más importantes de mi vida. De las dos personas que me dieron alas para volar, pero que tuvieron el cuidado de volar a mi lado, para que cada aterrizaje fuera suave y lento. En alguna charla con mi papá, entre un vino y otro, nos confesamos mutuamente nuestro amor, y decidimos que seria eterno, pero con respeto por las decisiones tomadas.

La despedida fue simplemente impactante. A pesar del dolor, comprendí la cantidad de gente que lo quería, que lo respetaba… y sobre todo, me di cuenta que él había sido honesto y grande, no solo son su familia, sino en su vida entera. Hoy miro hacia atrás, y simplemente pienso que fue una gran persona con grandes cualidades, respetado, querido, honesto y con un gran sentido del deber.

Volver al departamento donde vivieron mis viejos, fue muy triste. Ver en cada lugar como se fue tejiendo nuestra vida de familia, como cada recuerdo afloraba... las plantas de Chona, los libros de Tejada… la construcción de una vida juntos. La dedicación a una familia, el compromiso que tuvieron con cada uno de nosotros. En algún momento me senté en el living, sola, y miré alrededor… 40 años… 40 años de lucha, de dar la pelea, de sentarse a pensar en nuestros problemas, de compartir nuestras alegrías y logros. Cuarenta años.

Hoy escribo esto entre lágrimas, pero no estoy triste. Escribo esto como un recordatorio de que se puede ser feliz toda la vida, de que podemos bailar y cantar en el living de casa con nuestros hijos sin que nos tilden de locos, escribo pensando en que las risas y los chistes quedan, en que los abrazos permanecen, en que las caricias, pueden sentirse mucho mas allá de lo físico. En que los consejos siempre serán escuchados y recordados y sobre todo pensando en lo privilegiada que fui.

Hoy miro a mi hijo, que es un calco de mi papá, y pienso en lo que me queda por hacer, por darle, por brindarle. Estoy tranquila, pienso que sus abuelos lo cuidan, lo miran desde algún lugar un poco lejano, pero persisten las caricias y las risas… sino, no se explica tanta ternura y tanta alegría en un solo bebé. Él tiene esa mezcla perfecta. El me ha devuelto a las personas más importantes de mi vida, convirtiéndose él mismo, en el ser más importante de mi existencia.

Y con él, mi casa en Chile, es un poco mi hogar en Buenos Aires, mi lugar mullido y calentito, ese que tanto andaba buscando. No sé que será de nuestras vidas, pero seguramente, yo también lo llamaré todos los lunes, y espero tener la sabiduría y el tiempo, para volar a su lado… haciendo de cada aterrizaje, algo tan cómodo y tan placentero, que solo sea un espacio para juntar fuerzas y emprender un nuevo vuelo.

La Runner

lunes, 1 de noviembre de 2010

Disfrutá de esa panza!

Como Juan Pabo está decidido a no salir de mi panza, y quedarse a vivir -cual minero Chileno en pleno derrumbre de la Mina San José- , habrá que tomar medidas mas drásticas y aunque se traumatice un poco, traerlo al mundo prontamente…
Seria bueno, porque sino, va a cumplir años ahí adentro!

Ante este panorama, el viernes, partí rauda al hospital a ver al medico para hacerme un monitoreo… con la esperanza de que me dijera “ nena quedáte, que ya viene!” … pero no… en lugar de eso, me dijo con vos dulce y suavecita “ vamos a esperar un poquito mas, y vos disfrutá de tu panza, que es el último tiempito, pasála bien, come helado.., hacé reposo y dormí mucho que después vas a dormir poco….”

Yo no quiero comer más helado! Que parte de que ayer me quedé dormida a las 5 de la mañana Ud. no entiende? Me acomodo para la izquierda, me sube la acidez hasta la nuca, me acomodo para la derecha, siento que la panza me explota… boca arriba.. me ahogo! Y boca abajo… no puedo….! Que hago? Duermo parada!  Se me cae un lagrimón de añoranza pensando en aquellos días en que dormía boca abajo y  culo para arriba hasta las 2 de la tarde!!!!!!!!

Un capitulo aparte amerita las veces que, una vez que encuentro la posición para dormir… me acomodo…cierro los ojos ( y pienso…”tú puedes, tú puedes…como si fuera la reencarnación de TuSam) y…zas! Pis! Otra vez tengo que hacer pis! Y lo mas frustrante no es la cantidad de veces que me tengo que levantar, sino..la frustración que provocan 3 gotas a las 11 de la noche, 6 gotas a las 12.15…. 3 gotas a la 1.02… y así, hasta que ya no me queda ni pis ni papel higiénico… menos mal que no tengo alfombra porque sino habría un caminito pelado entre el baño y la cama …


En fin… acá estoy empollando, disfrutando de la acidez, los pies hinchados,  la vejiga disfuncional… y por suerte, del helado de menta granizada! No todo podía ser tan grave!

La Runner

miércoles, 27 de octubre de 2010

Lo que nadie te dijo!

Pareciera que ser madre, eleva a las mujeres a rangos superiores, de pureza, divinidad, adoración… y perdida del pudor y de la personalidad….
Esto ultimo lo digo, porque después de que te empieza a crecer la panza y estas notoriamente embarazada, dejas de ser vos, para convertirte en “mamá”, “mami” “mamá de…”. En mi caso, aunque todavía no parí, para mucha gente ya soy “la mamá de Juan Pablo” y en mi cumpleaños, que fue en Agosto…me regalaron ropa de recién nacido! Y yo?? Yo quería una linda pulsera! Un lindo collar!!! Aunque sea un jaboncito que no sea hipoalergénico y sin olor! Pero no… ligué hasta pañales! Aunque pensándolo bien… que me van a regalar si la ropa no te entra, los anillos no te entran, calzas 3 números mas de lo normal. Reduciendo las posibilidades de un regalo glamoroso a un corpiño maternal de algodón blanco, o la trusa post parto “que te va a venir re bien!” … creo que al final los baberos fueron un regalo inteligente….

El tema del pudor, es un tema aparte! Todo empieza en una eco transvaginal (experiencia agradable si la hay…)  para ver si estas embarazada y termina cuando ya no te da ni un poquito de vergüenza amamantar en pleno restaurante al bebé!  Para mi, entre estos dos puntos, hay una parte del cerebro que cambia… no es normal que después de un tiempo todo se reduzca a pelar lola con tanta naturalidad como mostrar un hombro, o un tobillo!!

 De los pudores perdidos en el embarazo hablaré otro día, pero antes de terminar, quiero aclarar algo… lo bueno de tener amigas que ya tienen hijos, es que te dan buenos tips y consejos prácticos… lo malo, es que generalmente se acuerdan de “todo lo bueno y maravilloso” (aunque hayan terminado convulsionando en el parto), y todas, sin excepción, se olvidan las partes horrorosas de este hermoso camino para  llegar a ser …“ la mamá de…”.

La Runner