Llegaron las vacaciones!
Hace un mes, mientras
dormía cuatro horas por día, quería que llegaran las vacaciones para ponerme a
escribir todas las ideas y artículos que voy acumulando de manera inevitable
durante el año en mi cerebro… porque los días cada vez se me hacen más cortos, aunque
paradójicamente la semana a partir del martes a la tarde se transforma en una película
en cámara lenta, un mega chicle interminable. Como el “Jirafa” que comíamos en
la primaria, pero un poco más grande… bastante más grande… si parece que no se
acabara nunca.
Ahora, hace dos días que estoy de vacaciones… y todavía no
junto fuerzas ni para arrastrarme al cine, a ver una de las 10 películas que también
tengo pendientes… a decir verdad, tampoco he juntado la voluntad para empezar,
siquiera… alguno de los por lo menos ocho ( o son dieciocho?) libros que tengo
amontonados en la mesa de luz. Lo bueno es que sirven de posavasos o bandeja
improvisada, también apoyo el despertador en lo alto de la pila, así no tengo que levantar la cabeza a la
mañana para ver cuánto estoy llegando tarde al trabajo ese día.
La verdad es que tengo sueño todo el día, bajar las
revoluciones significa que inexorablemente nos convertimos por unos días en
amebas que duermen y duermen.. y van de la cama al sillón… y cuya actividad más
revolucionaria es cambiar de canal. Lo malo de ese ejercicio es que mientras
nuestro cuerpo no quiere moverse, la cabeza grita “ Tenés que escribir ese artículo,
tenés que aprovechar y salir a caminar a la tarde, hacer ejercicio, pintar esa
silla… “Y no pasa nada. Nada. Silencio… unos minutos de cargo de
consciencia y me tapo y sigo durmiendo. Total
en las próximas vacaciones voy a poder
hacer todo eso, y mucho más!