viernes, 15 de abril de 2011

Un cacho de cultura

Escribo esto, y en mi hipotálamo, tengo una vocecita que me dice “tenés que escribir la tesis, no comentarios del blog”. Pero siempre está el diablito que me perdona todo y me dice que está bien. Me encanta el diablito… nos hemos hecho muy compañeros el ultimo tiempo.

Tengo que contarles una anécdota, que es simple, pero me veo en la obligación de compartirla…

Hace rato que desde que me mude a Chile, siento que mis sentidos culturales se han dormido, han tomado un rumbo de inmovilidad que me alarma. Sacando la cuenta, desde que llegué a Santiago (hace casi 6 años), debo haber ido a ver 6 o 7 exposiciones, lo cual es alarmante si tomamos en cuenta que en Buenos Aires contabilizaba unas 25 por año.

¿Qué me pasa? ¡¡¡¿ Que me pasó de malo?!!!! Reveo...y muchas cosas han pasado, pero la que tengo que elegir si me dan un Múltiple Choice, es la de la mimetización. Si. Me mimeticé. Dicen las estadísticas que he ido leyendo por ahí -y que no han dejado de escandalizarme- que el 75 % de los chilenos no entiende lo que lee, y que el 85 % de los chilenos ha leído como máximo un libro en los últimos dos años (en mis estadísticas personales aun estaría leyendo Platero y yo!)

Bajo estas estadísticas, después de haber estudiado arqueología, he leído lo que leen aproximadamente 100 chilenos, sus nietos, bisnietos y tataranietos incluidos, en el transcurso de todas sus vidas. Sin contar,  todas las cosas que he comprendido, o que creo que he comprendido. Ergo, en mí se resume la cultura de librería de por lo menos, 250 personas. Gran hallazgo.

¿Que más? Siguiendo con las estadísticas, los chilenos son campeones en comprar entradas para recitales, desde Joan Manuel Serrat hasta Calle 13 -preferentemente estos últimos- y son considerados –por la Secretaria de Cultura- como “espectáculos culturales” según las estadísticas. Ahí si que me pierdo, porque la verdad… mejor leer a Corín Tellado que ver a Wisin y Yandel…  yo no aplico para esas estadísticas. Bueno, tampoco soy chilena, así que probablemente tampoco me cuenten…

Hace 10 días vino un amigo mío arqueólogo, mexicano él, súper mega híper culto, de esa gente que anda buscando el ultimo poeta neoclásico, y no por pose, sino, porque naturalmente es así (ahora que lo pienso, me muero de envidia!). Me llamó por teléfono y quedamos en encontrarnos en una esquina cualquiera de Santiago. Cuando se subió al auto, y le pregunté que quería hacer me dijo “Pues mira, tengo dos cosas que quiero hacer, y después, podemos hacer lo que tu quieras” yo incrédula, con carita de ángel, le dije “por supuesto, decíme”… y ahí, la bomba … el horror …”míra, primero quiero buscar en una librería estos autores latinoamericanos …( bla, bla, bla) y luego quiero ir al Museo de Bellas Artes, y después quedamos libres”.

Yo puse primera y en el primer semáforo no pude mas y le dije “en este país, el domingo esta todo cerrado, no hay librerías abiertas”, agarré el volante firme y miré al frente. Y le repetí mis estadísticas. “¿Qué chingados me dices?” , dijo él…”eso, que acá nadie lee”. Caras van y caras vienen, terminamos recorriendo cinco librerías de las cuales solo una estaba abierta y tenia dos títulos de los diez que él buscaba.. Igual una gran pesca. No era tiburón, pero teníamos algunas mojarritas. O no?!

Nos fuimos contentos al Museo…Museo de Bellas Artes… que mas que de Bellas Artes, parecía el Museo de Arte Contemporáneo. Siglo XVIII? XIX? Nada… cinco exposiciones incomprensibles, con cajones de madera con títulos como “Sinfonía del Terremoto” o “Las letras en M”…seguido de piezas hechas con tornillos, bulones y chapitas de gaseosa… nos mirábamos preguntándonos que había sido de los pintores chilenos, o por lo menos de algún latinoamericanos infiltrado…nada… un lienzo azul con manchas de lavandina y un televisor con imágenes de algún río, y cuyo titulo era  “Aguas azules en metamorfosis”. Un  cartel decía “María Urrutia, simbología”, hicimos el ultimo esfuerzo… y María Urrutia y la puta que te parió! Un reloj antiguo, cuyas piezas estaba separadas por un hilo de metal…. Que arte tan particular.

Basta. Nos fuimos a comer un pancho. Entre tanta cosa extraña, lo mejor era recurrir a lo conocido para recuperarse, y que mejor que el pancho…!

Después del consabido appetizer, nos tiramos boca arriba en un parque, a mirar las nubes, a escuchar lo que pasaba alrededor… en silencio… que bien se sentía después de ese bombardeo de pseudo arte incoherente… claro, ahí entendí… no es que yo me mimeticé… no hay nada que ver!

Me fui a casa tranquila, no es que soy una bruta, la culpa es de los otros… que tranquilidad !En la pasividad  de mi cama, repasé el día… y como diría un gran poeta argentino, llama Minguito Tinguitela…. A los chilenos les falta…Un cacho de cultura!

La Runner

1 comentarios:

Nat. dijo...

Me encantó! Besos!
Nat.

Publicar un comentario