viernes, 8 de julio de 2011

Mariposas

"Morir es trasladarse a una casa más bella, se trata sencillamente de abandonar el cuerpo físico como una mariposa abandona su capullo" Elisabeth Kübler-Ross


Hace unos años una amiga y colega me regaló un libro (en realidad una fotocopia de un libro). Un libro que leí más por curiosidad y porque confío en ella. Recuerdo que surgió a partir de una de esas charlas profundas, donde uno abre su alma, y de ella salió este terror a la muerte.

Lo digo así, salió, o mejor dicho voló; porque hace años que le tengo pánico a las mariposas de noche, cuanto más grandes, oscuras y peludas peor.

A mi papá le divierte mucho jugar con una servilleta haciendo como si una enorme polilla se parara en mi hombro, y luego verme salir corriendo y gritando. Sí, ja! no es gracioso... 

Y ni hablar del Silencio de los inocentes, no me la querían dejar ver; no por Hannibal sino por las maripositas que posibilitaban encontrar a la víctima. 

Lo malo de estudiar psicología es que inevitablemente, si querés ser una buen trapeuta, te tenés que enfrentar a tu propia sombra. Y yo me preguntaba el porqué de tanto miedo. Y finalmente recordé que de pequeña mi abuelo nos regalaba unas fichas con fotos y datos de diferentes animales. Una de esas era una mariposa color marrón y peludita que tenía dibujada la forma de una calavera en su cuerpo. Por ese motivo la llamaban Mariposa de la Muerte. Y de ahí la asociación de mi inconsciente. 

De esta anécdota hablaba yo con mi amiga y del miedo a la muerte cuando me sugirió (amable y enérgicamente, porque así es ella) que leyera La rueda de la vida de Elisabeth Kubler-Ross. 

Elisabeth Kubler-Ross era (porque falleció en el 2004) una médica psiquiatra que se dedicó a acompañar a morir. Ella escribió varios libros y artículos donde volcó sus experiencias y sus teorías. Fue la precursora de la tanatología y de la posibilidad de enfrentar la muerte con serenidad. 

Quizás no esté de más decir que sus libros son cálidos y repletos de vivencias. Y de esta lectura hay dos cosas que quedaron grabadas en mi memoria y en mi corazón. Una de ellas es que nadie está solo cuando muere. Que siempre hay alguien que viene a acompañarnos, ayudarnos y enseñarnos este nuevo camino. Puede ser una figura religiosa si somos muy creyentes o puede ser una figura muy querida que se fue antes que nosotros. Ella dice que vienen a buscarnos y que los vemos comos los recodamos, en su mejor momento. 

Lo más lindo es que ella dice que la muerte es solo un pasaje, una transformación, el instante en que la oruga deja la crisálida para convertirse en mariposa. Es ese momento en que la mariposa abre sus alas. Y todas las personas dicen haber sentido alegría y bienestar total. 

No puedo transmitirles todo lo que ella dice así que si tienen oportunidad de leer alguno de sus libros ¡háganlo! No puedo decirles que esto curó mi fobia, siguen sin gustarme mucho las mariposas pero ahora ya no salgo corriendo (para disgusto de mi padre ;)) y puedo convivir en el mismo cuarto con ella. 

Sí logré desarrollar una perspectiva diferente sobre la muerte, otra mirada más aliviadora que me ha permitdo enfrentarla un poco más serena. El dolor es inevitable sin embargo podemos sonreir al imaginar a nuestros seres queridos desplegar sus alas y volar!

1 comentarios:

Nat. dijo...

Bellisimo! Gracias por volver, chicas!

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