Excavando en la memoria.
La gente cambia, yo he cambiado. He mutado, me he trasformado.
A veces me gusta, otras no, pero como digo siempre “es lo que hay”.
Con el tiempo, me he puesto menos desapegada, creo. Pero sin
exagerar, eh? Que no todo es desechable, aunque en los tiempos que corren pareciera
que sí.
Lo que es cierto, es
que he dejado atrás el mal de Diógenes,
la acumuladora de recuerdos infatigable, papelitos de una función de cine, la
cuchara del helado que me tomé en esa plaza, esa cajita sin tapa, la tarjeta
del hostel en Viena al cual - seamos sinceros- ya no puedo volver porque no aceptan ni críos ni mascotas. Y pensándolo
bien, como tengo crio y mascotas, ya no tengo dinero para ir a Viena, así que
chau tarjeta.
Deberia poner un cartel, ese que dice “ estamos trabajando
para Ud.” porque en eso estoy… sacando mugre, telas de araña, cuadernos viejos,
apuntes de la universidad que no toqué cuando tuve que dar examen asi que menos
lo voy a leer quince años después… Se ve que en algún momento pensé : “ esto es
muy interesante, seguramente lo leeré en un momento de ocio ( vacaciones?) ” (¿)
no tanto por la lectura, sino porque en este instante de mi vida, y desde hace
ya varios años… no tengo ocio, ni momentos, ni ratos… anda corriendo todo el día.
Cada vez me parezco más a mi viejo…camino al trabajo escucho las noticias en la
radio para llegar “ informada” como si me interesara lo que dijo el ministro, o
la reforma tributaria… o peor, como si las malas noticias fueran “ noticias”…
no se notan.. son tantas que ya no se notan! Ahora me doy cuenta que quizás sería
bueno volver a escuchar música. Claro que para eso debería comprarme algún CD
canchero, porque el ultimo que compré fue “Si el Norte fuera el Sur” de Arjona,
y eso fue hace dos décadas, cuando Obama estaba aún en la universidad y no había
conocido a Michelle, su black sugar
inspiration! ( cuanto tiempo, che!) [ si, dije “canchero”, y que?]
No escribir tanto tiempo me hace desvariar. Perdón. Me voy
por las ramas…. Pero ya vuelvo.
Diógenes, el mal de Diógenes… instalado en mi casa pero a quien ya estoy echando
a patadas. Limpié la alacena el otro día…
saqué tres cafeteras: una que pierde, otra que no tiene la jarra de vidrio
porque se le quebró y otra que algo
tiene, no me acuerdo que pasó , creo que me dio una patada que me estampó
contra la pared y ahí decidí archivarla. Saque dos hervidores, uno que se quemó y el otro
que no hierve, una inutilidad total… monumentos a lo desechable. En fin… la
lista es interminable, pero después de eso, prendí un sahumerio, puse un mantra
de limpieza del hogar y rogué para que toda
la energía atrapada, fluyera, corriera… en una de esas vuelve y me trae una cafetera nueva , yo, agradecida!
En el medio de eso, decidí hacer una operación comando,
ingresar a Fallujah sin casco, ir a Liberia sin mi traje anti ebola… sin dimensionar lo que iba a desatar eso…. Decidí
sacar la ropa de verano… ¡chan! El cambio de estación! No se cómo describir lo
que pasó después…SIMPLEMENTE: no sé. Fue como una corriente marina! La marea alta! Como la corriente australiana donde el papá de
Nemo se hace amigo de las tortugas que dicen “ suaaaaaaaave” … así empezó a
invadirme la ropa! Asi que… como buena acumuladora en recuperación
que soy me dije a mi misma:
- - Misma, tenés que hacer algo ¡ya!
Y ahí determiné categorías… “manga corta”, “manga larga”… “hace
5 años que no me lo pongo”, “esto no es mío”,” no me entra ni en la punta del dedo”,
“me trae pésimos recuerdos”, “horrible”, “uy! Estaba acá” y “ no te puedo creer!”
Lacategoría de “no te
puedo creer “, fue, efectivamente, increíble.
Una verdadera excavación arqueológica… casi como cuando voy a la costanera en
Aeroparque a comerme un choripán … una tormenta de recuerdos!
Aquí enumero algunas de las prendas que encontré:
1- La pollera de patchwork del bautismo de Manuelita, mi ahijada preciosa . Es
algo así como una pollera hippie chic, roja, preciosa, que tenía como unas
campanitas que emulaban una estilo budista- gipsy (¿). Me acuerdo cuando al
compré, Avenida Santa Fé entre Austria y Agüero. Un negocio justo al lado de los
chinos que revelaban fotos (cuando todavía se revelaban…)
2- Una blusa medio tropical. Hecha a mano, liiiiiiiinda.
Chillona pero linda. Mi mamá la uso varias veces, yo una. Después creo que no
me entró más. Era muy elegante. Se usaba con un blazer color habano (chupate
esa mandarina!). Procedencia de la tela: regalo de un amigo viajero.
3- Vestido floreado entre color arena, caqui, verde musgo…. Lindo, sobrio con buen escote.
Lo usé para mi primera entrevista de trabajo en Chile. Con unos zapatos que aun
hoy no sé dónde fueron a parar. Ese era chino, es un poco de plástico! [los
zapatos que use con el ítem 8 de esta lista! Y que compre en una zapatería en
Gallo y Santa Fe que aún existe y que está desde que tengo uso de razón ahí]
4. Blusa negra de lino, de Yagmour. La nunca usada. Hermosa,
pero mi madre, muy benevolente pensó que estaba más flaca
de lo que realmente estaba ( sería mejor decir que ella pensó que yo estaba
flaca, pero no era así?)
5. Blusa camel de lino, Tommy. La nunca usada 2. La compré
de caliente, pero siempre fue chica, una desgracia. Ahí está, intacta, virgen.
6. Traje verde oscuro. Marca Portsaid, comprado en Santa Fe
y Junín! Ese era de mamá. Pero después con unos kilos de más me lo pasó a mí. Yo
trabajaba en la Compañía de seguros, y combinaba con un pañuelo que tenía como
15 años pero que para mí, seguía siendo lindo. El otro día encontré mi
credencial de ese trabajo… y ahí están… el traje y el pañuelo.
7. Pantalón de jean de Rapsodia. Me salió tan caro que no lo
pienso regalar! Algún día, me volverá a entrar.
8. Pollera de Olga Naum. Comprado en las Cañitas, con
complejo de Reina Máxima. Ahhh otra
onda. Otra cosa, nena! Con esa lo vi dar
el sí a Capelo, por el civil. Con esa pollera ocurren milagros así que mejor me
la guardo. En una de esas después le hago una plaquita que diga “gracias por
favor concedido”
En fin… hay mucho para recordar, otro dia sigo listando los
multiples ítems del túnel del tiempo… Lo que si les puedo asegurar es que fue
un ejercicio de memoria importante… y que también me dio un poco de susto.
Tengo complejo de elefante…. Me acuerdo de todo, tienda, día, ocasión, si fui
sola o acompañada… accesorios… zapatos! Que impresión!
En todo caso, me gustó sacar todo eso a relucir… ahora,
algunas cosas las voy a regalar y otras a
vender… Todo esto me hizo acordar a una frase que me dijo mi hermano
Pablo cuando vendimos el departamento de mis papás: “ Mirá Sol, acá nosotros
hicimos nuestra historia, fuimos una familia feliz… ahora le toca a otra
familia armar su historia acá”. Ahora que lo pienso mis pantalones Rapsodia todavía
puedan generar momentos memorables!
Chau Diógenes. No vuelvas!
0 comentarios:
Publicar un comentario